[[REEMPLAZAR-IMAGEN: foto genérica de una camioneta de construcción o de una calle del East End de Houston — buscar imagen libre de derechos]]
Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años con casi 35 años viviendo en Estados Unidos, murió el martes 7 de julio después de que un agente de ICE le disparara durante un operativo de “aplicación dirigida” en el East End de Houston, el histórico barrio latino de la ciudad también conocido como Magnolia Park. Según contó su hijo mayor, Ronaldo Salgado, en una rueda de prensa un día después, su padre iba camino a recoger a los últimos trabajadores de su cuadrilla antes de terminar unas construcciones en el norte de Houston cuando fue interceptado.
Las dos versiones de lo ocurrido son, hasta ahora, notablemente distintas. Según ICE, agentes intentaron detener el vehículo de Salgado Araujo alrededor de las 6:50 de la mañana en la cuadra 6800 de la calle Canal como parte de un operativo dirigido para arrestar a un “extranjero ilegal”. La agencia sostiene que Salgado Araujo intentó huir, embistió un vehículo de ICE, ignoró órdenes verbales repetidas y trató de atropellar a un agente, quien disparó “en defensa propia”. Según la organización LULAC (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos), que envió investigadores propios a reunirse con la familia, fotos tomadas de videos grabados por testigos mostrarían poco o ningún daño visible en el vehículo de Salgado Araujo, contradiciendo directamente la versión oficial sobre el presunto embiste.
Ese punto —la discrepancia entre el relato oficial y lo que muestra la evidencia visual disponible— es el que ha impulsado los llamados a una investigación independiente por parte de congresistas como Sylvia Garcia y Christian Menefee, la fiscalía del condado de Harris, y organizaciones de derechos civiles. La propia representante Garcia lo resumió con crudeza: “Esta es la versión de ICE, y es una versión demasiado parecida a otras que ya hemos escuchado antes”. La comparación no es casual: apenas meses atrás, un agente federal mató a tiros a Ruben Ray Martinez, un ciudadano estadounidense de 23 años, durante un control de tránsito, alegando también que intentó atropellar a un agente, una versión que terminó siendo cuestionada.
Lo que hace este caso particularmente doloroso para la familia es lo cerca que Salgado Araujo estaba de resolver su situación migratoria por la vía legal. Según su hijo, llevaba meses reuniendo cartas de empleadores y seres queridos para solicitar un permiso de trabajo: “Marcamos cada casilla, llenamos cada documento, asistimos a cada cita”, dijo Ronaldo Salgado. Su padre, describió, no tenía antecedentes penales, había pasado tres décadas construyendo viviendas en los suburbios de Houston, y su rutina diaria terminaba sentado en el porche de su casa comiendo lo que preparaba su esposa. “No merecía morir. No merecía ser reducido a un titular de ‘hombre mexicano asesinado por ICE’”, dijo su hijo. “Merecía vivir una vida tranquila como Lorenzo Salgado Araujo: esposo, padre, y generador de empleo para docenas de hombres que también querían el sueño americano”.
La presidenta de México ya anunció que su gobierno emprenderá acciones legales contra Estados Unidos por este caso, mientras el Departamento de Seguridad Nacional y el FBI mantienen investigaciones paralelas —una sobre el uso de fuerza letal, otra sobre la presunta agresión contra el agente—. Para la comunidad mexicana e hispana de Houston, y para las miles de familias en situación similar en todo el país, este caso se suma a una lista creciente de muertes en operativos de inmigración donde la versión inicial de las autoridades ha sido después cuestionada por evidencia en video, profundizando una desconfianza hacia ICE que, en palabras del propio congresista Menefee, “les ha hecho perder la fe y la confianza de las comunidades” en todo el país.