¡Somos noticia positiva! No es cualquier cosa: la selección de Venezuela se ha coronado en el Clásico Mundial de Béisbol ante Estados Unidos, con un marcador apretado de 3 a 2. Esta es, por encima de todo, una victoria moral para el deporte y para el país. Para el venezolano que está afuera, en medio de una diáspora que resiste y persiste, este triunfo es un abrazo a la distancia.
El campeonato nos regala un aliento de esperanza necesario tras tanto desgaste emocional. Se siente como una señal, el anuncio de que esa "era pavosa" por fin se está terminando. Da gusto, por una vez en mucho tiempo, sentir que tenemos el viento a favor.
El factor Trump y el tablero internacional
Pero mientras celebramos en el diamante, el panorama político fuera del estadio no se detiene. Donald Trump ha vuelto a sacudir las redes con un nuevo post donde se refiere a la situación de Venezuela. En su estilo directo, Trump volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de una intervención más profunda, sugiriendo que el país podría terminar bajo una tutela que lo transforme radicalmente como estado.
Estas declaraciones no pasan desapercibidas en un momento donde la transición en Venezuela sigue siendo el tema de fondo. Muchos esperamos que, con el apoyo y la tutela de Estados Unidos, logremos finalmente cerrar el capítulo del chavismo y sacudirnos toda esa mala vibra que ha estancado al país por décadas.
La reconstrucción es larga, pero hoy, entre el jonrón de la victoria y los movimientos en Washington, se respira un aire distinto.
