Trump anuncia que EE.UU. “se hará cargo” de Venezuela

 



Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurando que Washington “se hará cargo” de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, abrieron un escenario inédito para el país y para la región. Más allá del impacto inmediato del anuncio, la atención se concentra ahora en qué viene después, cómo se materializaría esa promesa y qué papel —si alguno— jugarían los actores de la oposición venezolana reconocidos internacionalmente.

Las declaraciones clave

En una rueda de prensa ofrecida este viernes, Trump afirmó que Estados Unidos asumirá un rol directo y temporal en Venezuela con el objetivo —según sus palabras— de garantizar una “transición segura y ordenada”. Insistió en que no se trata de una anexión ni de una ocupación indefinida, sino de una fase de control destinada a estabilizar el país, proteger activos estratégicos y preparar el terreno para un nuevo gobierno.

Trump evitó detallar el marco legal de esa intervención, así como su duración exacta. Se limitó a señalar que la permanencia estadounidense se extenderá “el tiempo que sea necesario” para impedir el vacío de poder y el colapso institucional.

El contexto político y militar

El anuncio se produce tras una operación que, según Washington, culminó con la captura de Nicolás Maduro y su salida del territorio venezolano. La ausencia de una resistencia visible por parte del alto mando militar venezolano alimentó especulaciones sobre fracturas internas o acuerdos previos.

Este movimiento ocurre además a solo días de la instalación de una nueva directiva de la Asamblea Nacional, prevista para el 5 de enero, un detalle que añade tensión constitucional al momento. En teoría, Venezuela entraría en un escenario de acefalía de poder, pero la intervención externa altera por completo ese curso.

La pregunta incómoda que Trump eludió

Durante la rueda de prensa, Trump fue consultado directamente sobre María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, dos figuras centrales de la oposición venezolana y del proceso electoral desconocido por el chavismo.

El presidente estadounidense obvió la pregunta. No los mencionó por nombre ni aclaró si su eventual transición incluirá a alguno de ellos como parte de un gobierno provisional o de una autoridad reconocida por Washington.

Este silencio resulta particularmente significativo: hasta ahora, Estados Unidos había respaldado explícitamente a actores opositores concretos. La omisión sugiere que la Casa Blanca podría estar contemplando un esquema de transición distinto, más controlado desde fuera y menos atado a liderazgos internos específicos.

¿Qué pasará después, según Trump?

De acuerdo con lo expresado por el propio Trump, el escenario inmediato se desarrollaría en varias fases:

  1. Administración temporal y control estratégico
    Estados Unidos asumiría funciones clave para garantizar el orden, la seguridad y el funcionamiento de sectores considerados críticos, especialmente el energético.

  2. Protección y reactivación de la industria petrolera
    Trump vinculó explícitamente la estabilización de Venezuela con la reconstrucción de su sector petrolero, insinuando la participación directa de empresas estadounidenses.

  3. Prevención de actores externos
    Washington busca evitar que potencias rivales llenen el vacío político o económico durante la transición.

  4. Diseño de una transición política posterior
    Solo después de esa etapa de control, Estados Unidos evaluaría el traspaso del poder a una autoridad venezolana “fiable”, sin especificar quiénes la integrarían ni bajo qué mecanismo.

Un futuro abierto y lleno de incógnitas

El discurso de Trump deja más preguntas que respuestas. No hay calendario electoral, no hay mención clara a líderes opositores reconocidos y no se ha definido un marco jurídico internacional que respalde la intervención.

Lo único claro, según sus propias palabras, es que Estados Unidos no planea retirarse de inmediato y que el futuro político de Venezuela dependerá, al menos en el corto plazo, de decisiones tomadas fuera de sus fronteras.

Mientras tanto, el país entra en una fase de máxima incertidumbre: sin Maduro, sin una sucesión interna clara y con una potencia extranjera anunciando que “se hará cargo” del rumbo nacional.

El después, por ahora, sigue siendo un terreno sin mapas.